
La UE impulsa un Plan Europeo de Salud Cardiovascular en el Día Mundial del Corazón
El comisario Oliver Várhelyi anuncia nuevas medidas para reducir las enfermedades cardiovasculares, principal causa de mortalidad en Europa, y se compromete a presentar un plan europeo antes de que acabe 2025.
Una declaración con mucho corazón
Cada 29 de septiembre se celebra el Día Mundial del Corazón, una fecha clave para recordar que las enfermedades cardiovasculares siguen siendo la primera causa de mortalidad en Europa y en el mundo. En este contexto, el comisario europeo Oliver Várhelyi lanzó una declaración con un mensaje contundente: la Unión Europea está decidida a redoblar esfuerzos para mejorar la salud cardiovascular de sus ciudadanos a través de un nuevo Plan Europeo de Salud Cardiovascular.
Su intervención estuvo marcada por dos ejes fundamentales: la urgencia de actuar y el compromiso de presentar un plan integral antes de que acabe el año 2025.
La magnitud del reto
Según datos de la Comisión Europea, las enfermedades cardiovasculares provocan la muerte de 1,7 millones de personas al año en Europa. A esto se suma un impacto económico descomunal: 282 000 millones de euros en costes sanitarios y pérdida de productividad.
El comisario destacó que “es hora de actuar”, subrayando que ya se están destinando más de 160 millones de euros a proyectos que abordan la diabetes, la obesidad y la salud cardiovascular en general.
El futuro Plan Europeo de Salud Cardiovascular
Várhelyi adelantó que este plan tendrá un enfoque amplio y ambicioso. No se centrará únicamente en la atención médica, sino que abordará la salud cardiovascular desde una perspectiva integral.
Principales líneas del plan:
- Prevención y detección precoz: fomentar hábitos saludables, reducir factores de riesgo y promover chequeos regulares.
- Tratamiento y rehabilitación: garantizar el acceso a terapias eficaces y programas de recuperación para pacientes cardíacos.
- Uso de nuevas tecnologías: aprovechar la inteligencia artificial y las herramientas digitales para personalizar la prevención y mejorar el diagnóstico.
- Reducción de desigualdades: atender a colectivos vulnerables y zonas con menos recursos sanitarios.
- Impulso a la investigación: cubrir las lagunas en innovación, especialmente en biomarcadores y terapias personalizadas.
El lema elegido este año, “Mantén el ritmo”, refleja la determinación de la UE de no perder impulso en esta lucha sanitaria.
Contexto global: un problema que trasciende fronteras
La magnitud del problema no es exclusiva de Europa. A nivel mundial, las enfermedades cardiovasculares causan más de 20 millones de muertes al año, según la Federación Mundial del Corazón. Lo más preocupante: hasta un 80 % de las muertes prematuras podrían prevenirse con mejores políticas públicas, diagnósticos accesibles y cambios en los hábitos de vida.
El lema global del Día Mundial del Corazón 2025 es “Don’t Miss a Beat” (No pierdas un latido), una llamada a la acción para gobiernos, instituciones y ciudadanía.
Qué puede hacer la ciudadanía
La salud cardiovascular no depende solo de políticas europeas o nacionales. Cada persona puede marcar la diferencia adoptando hábitos y decisiones conscientes. Algunas recomendaciones clave son:
- Practicar actividad física regular (caminar, nadar o montar en bicicleta al menos 30 minutos al día).
- Seguir una dieta mediterránea equilibrada, rica en frutas, verduras, legumbres, aceite de oliva y pescado.
- Reducir el consumo de sal, azúcares y grasas saturadas.
- Abandonar el tabaco y moderar el consumo de alcohol.
- Realizar chequeos médicos periódicos, especialmente si existen antecedentes familiares o factores de riesgo.
Conclusión
La declaración del comisario Várhelyi en el Día Mundial del Corazón marca un punto de inflexión. Europa avanza hacia un Plan Europeo de Salud Cardiovascular que busca salvar vidas, reducir desigualdades y aprovechar la innovación para cuidar el corazón de millones de ciudadanos.
Pero el éxito de este plan no depende solo de Bruselas. También está en nuestras manos: como ciudadanos, familias y comunidades locales, podemos alinear nuestro estilo de vida con los objetivos europeos.
En Málaga, queremos formar parte activa de este movimiento. Porque cada latido cuenta, y juntos podemos mantener el ritmo.
