
Recientemente se han realizado unas encuestas a la población europea sobre los conocimientos que tienen acerca de cómo actuar frente a una catástrofe, los resultados nos han revelado que el 49% de la ciudadanía europea admite no sentirse bien informado sobre los riesgos de sufrir una catástrofe y el 68% de los ciudadanos manifiesta que no se siente preparado para hacer frente a situaciones de emergencia.
Debido a los resultados obtenidos, la Unión Europea, ha decidido crear un proceso de planificación estratégica, diseñado para fortalecer la capacidad de respuesta de sus sociedades a largo plazo. Entre enero y mayo de 2026, la ciudadanía enviará sus propuestas online, mientras que entre marzo y mayo un panel europeo las debatirá y elevará a la Comisión Europea. Durante el segundo semestre de 2026, la Comisión adoptará medidas concretas basadas en estas aportaciones. El proceso concluirá en la primavera de 2027 con la comunicación oficial de los resultados y las políticas finales a la población.
Las instituciones europeas buscan consolidar de esta forma, una estructura de preparación, que permita actuar de manera coordinada y eficaz a la ciudadanía y a las autoridades, ante futuros desafíos. Este plan no responde ante una emergencia inmediata, trata de un compromiso para construir un entorno más seguro y previsible, mediante el debate y la adopción de medidas preventivas fundamentadas.
